jueves, 2 de marzo de 2017

Hermann Joseph Muller.


Hermann Joseph Muller








 Nació en Nueva York, el 21 de Diciembre de  1890 y murió el 5 de abril de 1967. Fue un biólogo y genetista estadounidense. Realizó importantes estudios acerca de la acción de los rayos X, descubrimiento estudios acerca de la acción de los Rayos X.

Estudios:

 Muller fundó lo que probablemente fue el primer club-escuela de ciencias en el colegio Morris, en Bronx, Nueva York. Entró en la Universidad de Columbia gracias a una beca en el año 1907, continuando sus estudios hasta que recibió el doctorado en 1916.

Trayectoria laboral:

En 1911 comenzó a trabajar bajo la supervisión de Morgan en la genética de la mosca de la fruta y tuvo amplias oportunidades de ver como aparecían mutaciones. Sin embargo, Muller estaba impaciente con la espera; creía que los biólogos no tenían necesariamente que esperar. Cuando empezó a investigar independientemente buscó los métodos para acelerar las mutaciones.

Investigaciones:

En 1919 encontró que un aumento de la temperatura aumentaba el número de mutaciones. Posteriormente descubrió que no se trataba de un resultado de excitación general de los genes. Siempre ocurría que un gen aparecía afectado mientras que su duplicado en el otro cromosoma del par puesto que los cromosomas se presentan en pares no aparecía. En consecuencia, Muller decidió que tenían que existir cambios a nivel molecular o submolecular, cambios acelerados por el calor. Se le ocurrió probar el efecto de los rayos X. Eran más energéticos que el calor normal y al incidir sobre un cromosoma tendría sin dudas un efecto sobre un punto determinado. Muller recibió el honor que evidentemente merecía. Fue recompensado con el premio Nobel de medicina y fisiología en 1946. Los estudios de Muller sobre las mutaciones le habían llevado a convencerse de que la inmensa mayoría eran perniciosas. Para estar seguros, en el curso de la evolución sobrevivían solo las pocas mutaciones útiles, mientras que las perniciosas tenderían a extinguirse, pero para continuar dicha evolución no deberían existir demasiadas mutaciones perniciosas. Si aumenta la frecuencia de mutación se haría demasiado grande el número de individuos imperfectos para que las especies pudieran sobrevivir. Por tanto Muller empezó a trabajar en dos áreas diferentes.

La revolución científica:

El descubrimiento de los superconductores de alta temperatura crítica, por Müller y Bednorz, que les valió el Nobel de Física de 1987, ha supuesto, según el autor -que además expone los esfuerzos españoles en este campo- una de las mayores revoluciones científicas y tecnológicas de este siglo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario